Me sentía solo cuando partiste, y mirando al cielo te dije: Se que estoy a una parca de volver a verte, quise ese momento como nunca, pero no lo decido yo, me atrapaba, quería volar hasta ti y volver a tocarte de nuevo, volver a compartir, la amargura llego a mi ser y que le voy a hacer?, solo una señal tuya podía volverme a renacer, y fue ahí que una luz alumbro mi rostro y sin decir nada una musiquita a mi oído llego, era tu luz!, el brillo de mi alma, era tu musiquita! el sonido de mi alma, y así, gracias por tu respuesta, seguí mi vida con normalidad y siempre contigo brillando en mi interior y con tu hermoso sonido en mis oídos.
La conclusión fue: No dejes de ver, sentir y escuchar a ese alma que tanto apreciaste en la tierra y sigues apreciando en el cielo, siempre te llegara una lucesita y una musiquita de él, y depende de ti... Sentirlo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario